Invitando a la exposición “Paisaje y Gente”

Estaré de nuevo de exposición. Esta vez, en el marco del Festival de Arte de Ibagué 2016. Catalina, Mónica y María Angélica amablemente me han invitado a que las acompañe en este EmbelecoDespués de recibir la invitación, lo pensé complicadamente y decidí unirme al juego, buscando en lo que ya había pensado, tratando de volver a pensar esas complejas relaciones que establecemos con el paisaje.

No es más que se acerquen a este embeleco, para estar más enredarnos con el arte, el paisaje y el café.

(En) estos tiempos (¿modernos?)

Mucho creo ahora, con los vertiginosos cambios de dirección de este mundo, al que nos hemos acostumbrado desde mediados del siglo pasado (y por sí, hay que tener en cuenta que sólo es poco tiempo, si vemos estos acontecimientos humanos desde una perspectiva geológica), que estamos viendo aparecer, de nuevo, mucho de lo que supusimos y decidimos que habíamos superado.

Habíamos pensado y conducido con nuestra más alta pretensión de racionalidad, que después de la Segunda Guerra Mundial todo movimiento ideológico que manifestará sus alcances con la furia de los totalitarismos, era algo que podríamos manejar, neutralizar, para elevar nuestro maltratado “ser racional” y decirnos que cada día nuevo, cada mes nuevo, cada año y siglo nuevo, que llegaríamos a convertirnos en lo más civilizado que aún no hemos conocido, pero que proyectamos al tiempo por venir, con las creencias en que nuestros más afamados avances en las áreas que más queremos, nos dan el prestigio (lo que es llamado ciencia y lo que es llamado tecnología) para ponernos en ese lugar que proyectamos como nuestro sueño ideal (un sueño que hoy es perversamente “americano”).

Lo cierto es, que estamos frente a un espectro que siempre ha estado con nosotros y que afanosamente olvidamos, por lo maravilloso con lo que nos han vendido el progreso, ese progreso que se nos presenta bajo esa “cultura” (subsumida y subvalorada a ese terco llamado de “tecnología y tecnológico”) que nos hace pensar en prótesis (extensiones) de nosotros mismos.

Quizás, si vemos de cerca, el tiempo -ese tiempo que queremos modernizar bajo cualquier pretexto y excusa-, es un tiempo circular. En ese interminable ciclo del RE, es que venimos reciclando ideas que quisimos olvidadas, pero que están ahí, acechándonos de cerca, para cuando las pensemos perdidas, vuelvan sobre nosotros, buscando ver si hemos aprendido, preguntándonos si ya nos hemos (des)acostumbrado, llevándonos de nuevo al punto de tomar la fuerza necesarias para modularlas y transformarlas.

Estos cambios de polo (como si ya se nos cayera encima la inversión de polaridad) me hacen recordar algunas palabras que escribió Roberto Esposito en su libro El dispositivo de la persona (2011), ahora que la velocidad de lo que suponemos que cambia se nos aproxima. Palabras que debemos contemplarlas en su extensión, palabras que suenan así:

Se trata de la hipótesis, (…), de que el pasado o, por lo menos, algunas de sus figuras decisivas, (…), retornan en tiempos posteriores a causa de su inactualidad, de su carácter anacrónico o “anacronizante”. 

(…)

Lo extraño -aún en el plano temporal- es, como se sabe, el núcleo escondido de lo familiar, así como lo arcaico a menudo se halla tan indisolublemente conectado con lo contemporáneo, que constituye su arista más marcada. Pero, como ya se dijo, no se debe perder de vista que lo que podemos definir como resurgimiento de lo arcaico en lo actual no ocurre por la proximidad de segmentos temporales consecutivos, sino precisamente por su distancia. En otras palabras, la distancia, la ruptura de continuidad cronológica -implantada por lo que se ha dado en denominar “futurización” de la historia-, es justamente la que abre, en el flujo del tiempo, esos vacíos, esas fracturas, esas hendiduras por las que lo arcaico puede volver a surgir, aunque, sino como espectro o fantasma que se despierta, o que es despertado, por los brujos de turno (a menudo despertado, precisamente -entendámonos-, también por negación absoluta). (Pág. 81-82).

Aunque creamos firmemente que hemos cambiado, seguimos siendo los mismos humanos que buscamos hacernos espacio, con nuestras ideas idealizadas, tratando de conquistar el mundo desde que eramos cazadores y recolectores, un mundo que cada vez se deshace (y se renueva), inevitablemente frente a nosotros mismos.

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Invitando: Exposición Inmersión

No puedo decir lo menos, pero puedo decir lo más: estaré de vuelta en este asunto de las exhibiciones y de las exposiciones, en eso de ser artista y de estar en el mundo del arte. Volveré a estar con parte de un gran proyecto que he llamado Escenificar un ambiente propuesto y del cuál hay por el momento una gran colección de fotografías, proyecto que espero se organice en un gran apuesta que termine en un nuevo nivel de estudios de posgrado. Presentaré parte de unas pinturas que tienen como título Escenificar un ambiente propuesto (aceleración) y de las cuales hablé un poco en la anterior entrada de este blog.

¿Cómo estará este asunto? Ya veremos.

Presentado

Escenificar un ambiente propuesto (aceleración) (Versión 1: Fotografía). Fotografía de una pintura hecha con vinilo y acrílico sobre MDF. Fotografía por Deisy Wilchez. 2015

Escenificar un ambiente propuesto (aceleración) (Versión 1: Fotografía). Fotografía de una pintura hecha con vinilo y acrílico sobre MDF. Fotografía por Deisy Wilchez. 2015

Estoy desde hace un buen tiempo pensando en un proyecto que tiene como título Escenificar un ambiente propuestoEn un comienzo el proyecto se enfocó a la toma de fotografías en las que se trataba de capturar imágenes que pudieran evidenciar las relaciones que tenemos con el ambiente (eso que generalmente se conoce como paisaje) y de los procesos que como seres humanos desencadenamos ante él. En la construcción de estas escenas (escenificadas por nuestros pensamientos) apareció el vector de “aceleración” y desde ese momento comencé un proyecto que integra pintura y fotografía, y que tiene como título Escenificar un ambiente propuesto (aceleración).

En pintura, como sucede en esas escenas “aceleradas” que capturé, trato que esta se muestre acelerada. Presento una primera aproximación a esta idea de “acelerar” la pintura, con esta versión fotográfica de una pintura en proceso.

(Esta imagen fue utilizada para la portada del libro Descolonizar el ambiente. Saberes y políticas para otro Ibagué del Alexander Martínez Rivillas, publicado por la Universidad del Tolima)

(EL) ESTADO DE LAS COSAS*

Naturalizar equivale siempre, o por lo menos poco falta, a neutralizar. Jacques Derrida, Dónde comienza y cómo acaba un cuerpo docente

Tristeza: esa es la palabra que acude una y otra vez cuando pienso, cuando trato de entender la situación “actual” de la Universidad del Tolima**. Tristeza por los proyectos de vida que trabajadores, profesores y estudiantes decidimos tener en esta universidad; una universidad que al menos en los últimos años (ya no), se nos mostró como una alternativa en la cual podíamos estar para construirlos.

(Tristeza) en algún momento tomamos la decisión de construir un proyecto de vida, del cual se espera (¿un proyecto de vida da espera?) que atraviese todo un conjunto de estructuras: vitales (esas que hablan de mantenerse en un mundo supliendo las llamadas necesidades básicas); sociales (esas que nos permiten el desarrollo de nuestro ser en el mundo); intelectuales (esas que hacen que los pensamientos se confundan y crezcan junto del con-junto de personas que confluyen en una institución y que nos permiten hacer el mundo, hacer mundo). Es en esa decisión que trabajadores, profesores y estudiantes hemos confiado para estar “aquí”, en este preciso momento, “ahora”, en esta Universidad que parece no poder más consigo misma.

(Tristeza) esa confianza que hemos depositado en nuestro fuero más interno a este proyecto de vida, nos ha sido robada, traicionada: hemos sido engañados. Y este engaño no puede dejar de pensarse por fuera de la permanencia en el tiempo que cada uno de nosotros ha tenido con su proyecto. Es un engaño que se siente para los que aún no han acabado de llegar y para los que (aún) ya han estado.

(Tristeza) ¿Qué es lo que discutimos? ¿Qué es lo que debemos debatir? Hablemos de lo importante: el engaño. Nuestra confianza ha sido horadada en lo más profundo y no podemos olvidar, dejar pasar, hacer como si no estuviéramos aquí, voltear el rostro y jugar a que estamos trabajando, insistiendo en un modelo que trata de caer. Debemos exigir que las cosas que han sido (mal) hechas, que nos han puesto por fuera del juego, no se queden en el estado de la ficción.

Tristeza que por lo (mal) hecho se diluyan los proyectos en los que hemos confiado.

(Tristeza) no podemos dar espera a la exigencia. Debemos exigir que el modelo que ya fue puesto en juego sea revisado. Debemos evitar que lo (mal) hecho no vuelva a ocurrir con la terca recurrencia de la costumbre. Lo debemos ante esa idea de universidad en la que confiamos, por la que decidimos estar y por la cual estamos, aquí y ahora. Debemos estar comprometidos a defender, a no dejar pasar, respetando los compromisos éticos que sufragamos cuando decidimos ser parte de una universidad. Exijamos que los modelos sean modelados por nosotros, por cada uno de nosotros que hace universidad.

(Tristeza) dejemos de naturalizar todo lo (mal) hecho, lo mal hecho que hacen otros, esos otros que somos nosotros. Nos-otros mismos hemos permitido lo (mal) hecho, porque no quisimos estar para tomar decisiones, porque dejamos que todo lo (mal) hecho pasara por delante. Olvidamos que nosotros (nosotros que somos los otros) construimos universidad.

(Tristeza) ¿Qué quedará cuando ya todo se haya desvanecido, cuando haya que iniciar desde las ruinas? Quedará, quizás, una nueva rutina, de la cual y con la cual tendremos que volver a comenzar, evaluando (¿llorando?) el costo que nos ha dejado este laberinto de (auto) destrucción en el que nos encontramos.

(Tristeza (¿impotencia?)) no saber qué hacer cuando el deseo, esa moneda con la cual negociamos nuestro estar en el mundo, se usa para disolver la poca paciencia que nos queda: todo se tramita en recursos vagos de querer tomar lo que ya hemos perdido. Ahora nos une la (falta de) remuneración, sin la cual nos sumimos en la des-esperanza y por la cual no dejamos de pensar en qué vamos a hacer. Podríamos mientras tanto, mientras esperamos a que la ficción se restituya, considerar la máxima de Hamlet: ser o no ser, que para el caso que nos ocupa sería: renunciar o no renunciar, esa es la cuestión.

(Tristeza (¿des-esperanza?) sí, lo único que debemos hacer es seguir insistiendo tercamente (algún día quizás nos escuchen) en que cualquier funcionario que hace pública su función, de esos que juegan con las necesidades de todos, que están aquí y allá, no sigan como si nada, haciendo de la tristeza nuestro mayor capital, nuestra mayor miseria.

(Tristeza) y la que pierde, siempre, es la apuesta por la educación, por la dignidad[1], por lo político.

Coda

Cuando todo estaba consumado y la “crisis” de la Universidad del Tolima ya no permitía ser ocultada, leí una columna de Ricardo Silva Romero publicada en periódico El Tiempo el día 26 de noviembre de 2015, que refleja el estado de las cosas con las cuales nos enfrentamos en estas empresas (sí, las universidades ya son empresas) públicas a “tempo todo”. La columna se llama Chequera (Leer en http://goo.gl/pFVMBB). Y este estado de las cosas lo pude corroborar –como la costumbre que nos hace colombianos- en su columna del día 26 de enero de 2016 Puesta en escena (Avenida Pepe Sierra, Bogotá) (Leer en http://goo.gl/jqSkQz) publicada en la edición internacional del periódico español El País. Ya ni la indignación nos alcanza para darle esperanza a la ética.

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* Publicado en el boletín informativo de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios ASPU Seccional Tolima “ASPU PRESENTE No. 5“. Año 3 Volumen 5. ISSN: 2422-2720.

** Los profesores de la Universidad del Tolima se encontraron en Asamblea Permanente desde el 18 de enero de 2016.

[1] El día que finalizaban las vacaciones colectivas de fin de año, a eso de las 9.30 p.m. recibimos en nuestros correos institucionales un “Comunicado” por parte de la “Administración” de la Universidad, en donde se intenta explicar la “situación que atraviesa la universidad pública del departamento”. En ese “Comunicado” a la vez que se informa que: “se espera que a más tardar en el mes de marzo la universidad se ponga al día con los compromisos de nómina y demás”, hace un “llamado respetuoso a la unión y al trabajo en equipo, porque tenemos claro que estamos pasando por una etapa difícil, la cual demanda nuestros mejores esfuerzos y trabajar de manera articulada en la búsqueda del bien institucional. Entre todos seguiremos brindando educación superior de calidad en la universidad regional con proyección nacional que el Tolima y Colombia merecen”. Si eso no es una ataque profundo a la dignidad, no sé qué otra cosa puede ser.

Lectura Bucaramanga VI

Esta entrada ya ha tomado un año. Solía reseñar las novelas que leía en cada receso del trabajo, pero por diferentes razones (algunas muy simples y otras un tanto rebuscadas) no había reseñado las novelas de los dos últimos periodos de receso laboral. Ahora, para no perder la costumbre y en vísperas de un nuevo periodo de receso, me dispongo a reseñar esas novelas que me acompañaron (algunas no) en los periodos de descanso. Aquí va el listado:

1. Paolo Giordano. La soledad de los números primos ::: Había comprado y leído esta novela hace unos años. Las referencias iniciales me llegaron de un blog literario que sigo. En él, comentaban mucho esta novela y especialmente, hablaban sobre el autor, pues era su opera prima y el man no era escritor de formación. Ese primer libro, se me perdió (misteriosamente. Sigo pensando que fue un duende, el duende de los libros). El año pasado, una amiga de FB comentó algo sobre “la soledad de los números primos” y de una recordé este libro. Ahí me enteré que habían hecho una película del libro. Pues nada, vi la película y me compré de nuevo el libro (en una edición de bolsillo). Desde que empecé a leer sobre este libro, siempre me atrajo el título. Es uno de los títulos de una novela que más gustan, pues para mí, dejan ver el poder de las palabras para crear pensamiento e imaginación. Y como escribía mi amiga de FB, la historia da mucho para pensar sobre la infancia y como eso se refleja el resto de nuestras vidas. Es que, muchas de las cosas que hemos vivido, son las que configuran nuestro carácter y se entretejen con lo que han vivido otros, para formar esos maravillosos encuentros y desencuentros que uno tienen en la vida. No sé si todo es igual, pero esta historia, es una historia que sólo se puede ver desde la particularidad de los números primos, siempre cerca, nunca juntos.

  • – Es lo único que se hacer -contestó con voz queda. Deseó decirle que también le gustaba porque era algo que podía hacer solo, porque lo que uno estudia son cosas sabidas, muertas, frías; porque las páginas de los libros de clase tienen todas la misma temperatura, lo dejan elegir a uno, nunca hacen daño ni uno puede hacerles daño a ellas… Pero se abstuvo. (88).
  • Los números primos sólo son exactamente divisibles por 1 y por sí mismos. Ocupan su sitio en la infinita seria de números naturales y están, como todos los demás, emparedados entre otros dos números, aunque ellos más separados entre sí. Son números solitarios, sospechosos,… (123),
  • … tomar las primeras fotos al tuntún, encuadrar, enfocar, inclinarse adelante o atrás, incluir o excluir a su antojo partes de la realidad, ampliar, deformar las imágenes… (130).
  • La gente no perdía el tiempo, se aferraba a unas pocas casualidades y fundaba en ellas su existencia. (274).
  • Sí, lo había aprendido. Las decisiones se toman en unos segundos y se pagan el resto de la vida. (274).

Giordano, Paolo. (2012). La soledad de los números primos. Barcelona: Ediciones Salamandra.

2. Paolo Giordano. El cuerpo humano ::: Y justo cuando estaba releyendo La soledad de los números primos apareció la traducción de esta novela de Giordano. Y como sucedió con su opera prima, los comentarios sobre esta también fueron elogiosos. Compré el libro, lo leí y se lo regalé a una amiga. Al terminar de leer, pensaba como un cuerpo (en este caso militar) puede llevar a transformar en gran medida lo que pasa a otros cuerpos, más frágiles y más volátiles, como los cuerpos humanos. Y eso es lo que siempre pasa en todos los aspectos. Como lo que sucede en una dictadura: el cuerpo político subsume, de nuevo, el cuerpo humano. No estamos libres de ser devorados, especialmente por nuestras acciones.

Giordano, Paolo. (2013). El cuerpo humano. Barcelona: Ediciones Salamandra.

3. Stieg Larsson. Millennium ::: Esta aclamada y mundialmente famosa triología, la leí después que se calmará su éxito. En una de las tantas librerías y papelerías Panamericana, me encontré con la edición de bolsillo del primer tomo. No lo compré. Después, en otra visita, cuando ya me decidí a comprarla, pues no la pude comprar pues se había agotado. Al final, ya con las ganas de leer, me compré toda la triología en una librería virtual, e inicié la maratónica jornada de lectura, para completar las 2.317 páginas de la novela. La triología Millenniun se compone de las siguientes novelas: Los hombres que no amaban a las mujeres; La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina; La reina en el palacio de las corrientes de aire. Es una gran historia. El tono de cada uno de los libros lleva a no parar de leer. También es una profunda reflexión sobre uno de los temas más oscuros de nuestros tiempos: la violencia contra las mujeres. Novela policíaca, de investigación, de intriga, de hackers. Así es. Y Lisbeth Salander es maravillosa.

Algunos datos que Larsson pone:

  • El dieciocho por ciento de las mujeres de Suecia han sido amezadas en alguna ocasión por un hombre. (Millennium 1).
  • En Suecia el cuarenta y seis por ciento de las mujeres han sufrido violencia por parte de algún hombre. (Millennium 1).
  • En Suecia el trece por ciento de las mujeres ha sido víctimas de una violencia sexual extrema fuera del ámbito de sus relaciones sexuales. (Millennium 1).
  • En Suecia el noventa y dos por ciento de las mujeres han sufrido abusos sexuales en la última agresión no lo han denunciado a la policía. (Millennium 1).
  • Se estima que fueron seiscientas las mujeres que combatieron en la guerra civil norteramericana. Se alistaron disfrazadas de hombres. Ahí Hollywood, por lo que a ellas respecta, ha ignorado todo un episodio de historia cultural. ¿Es acaso un argumento demasiado complicado desde un punto de vista ideológico? A los libros de historia siempre les ha resultado difícil hablar de las mujeres que no respetan la frontera que existe entre los sexos. Y en ningún momento esa frontera es tan nítida como cuando se trata de la guerra y el empleo de las armas. (Millennium 3).
  • Una ley irlandesa del año 697 prohíbe que las mujeres sean militares, lo que da a entender que, antes de ese año, las mujeres fueron militares. Los pueblos que en distintos momentos de la historia han tenido mujeres soldado, son, entre otros, los árabes, los bereberes, los kurdos, los rajputas, los chinos, los filipinos, los maoríes, los papúas, los aborígenes australianos y los micronesios, así como los indios americanos. (Millennium 3).
  • En el siglo I a. C., el historiador Diodoro de Sicilia (considerado por otros historiadores como fuente poco fiable) describió a unas amazonas que vivían en Libia, nombre con el que se conocía en la época a la zona de África del norte que quedaba al oeste de Egipto. Ese imperio de amazonas era una ginecocracia, lo cual quiere decir que solamente las mujeres podían ocupar cargos públicos, incluidos los militares. Cuenta la leyenda que aquel territorio fue gobernado por una reina llamada Myrina que, acompañada de treinta mil mujeres soldado de infantería y tres mil de caballería, arrasó Egipto y Siria y llegó hasta el mar Egeo venciendo a un buen número de ejércitos de hombres que le salieron al paso. Cuando la reina Myrina fue finalmente dispersada en la batalla su ejército se dispersó. (Millennium 3).
  • A pesar de la rica flora de leyendas que circula sobre las amazonas de la Grecia antigua, de América del sur, de África y de otros lugares, tan sólo existe un único ejemplo histórico de mujeres guerreras que esté documentado. Se trata del ejército de fon, en Dahomey, al oeste de África, la actual Benín. (Millennium 3).

Larsson, Stieg. (2011). Los hombres que no amaban a las mujeres. Barcelona: Ediciones Destino. (Colección Booket).

Larsson, Stieg. (2011). La chica que soñaba con una cerrilla y un bidón de gasolina. Barcelona: Ediciones Destino. (Colección Booket).

Larsson, Stieg. (2011). La reina en el palacio de las corrientes de aire. Barcelona: Ediciones Destino. (Colección Booket).

4. J. M. Coetzee. Tierras de poniente ::: Este libro ha llegado por un intercambio, que con unos amigos del trabajo hemos llamado el libro secreto (al final es una versión del popular juego que se hace durante las celebraciones del mes de septiembre del amor y la amistad). El azar hizo que leyera a Coetzee. Lo había escuchado nombrar muchas veces pero nunca me llamó la atención leerlo. El amigo que lo había traído al juego, puso una dedicatoria, que hablaba sobre los nuevos lazos que se crean con los encuentros. Fue bonito, pues en esos meses andaba yo con ganas de no seguir trabajando en el trabajo que tengo ahora. Pero bueno, el encuentro con Coetzee estuvo bien. No conectamos mucho, pero las historias tuvieron mucho que contarme. Leeré de nuevo a Coetzee, a ver que onda.

  • Sus ojos están separados del mundo por una pared de algo puede que sean lágrimas. Son fantasmas o ausencias de sí mismo: el sitio donde antaño estaban ya no es más que un agujero negro a través del cual han sido absorbidos. (34).
  • La voz del padre no es una nueva fuente de propaganda. La tendencia de los estados totalitarios, sin embargo, consiste en identificar la voz paterna con la voz del líder, el padre del país. (39).
  • No podemos conocer algo hasta que somos capaces de medirlo. (48).

Coetzee, J. M. (2009). Tierras de poniente. Barcelona: Random House Mondadori.

5. Haruki Murakami. Sauce ciego, mujer dormida ::: Desde que empecé a leer a Murakami, nunca me faltó en cada de tiempo de receso. Dejé de leerlo por dos periodos y me sorprendí extrañando leerlo. Por eso, rescaté este libro de Murakami que había comprado, había olvidado y que no había leído. Y Murakami tiene razón: sus cuentos y sus novelas son tan diferentes, tan únicas, que algunos les gustan sus cuentos y a otros las novelas (pero según él, no las dos a la veces). La verdad, es que me encantaron los cuentos. Tienen la asombrosa capacidad de dejar el suspenso de la historia en el momento justo, que la sensación de que falta algo es maravillosa. Eso es. Cada uno de los cuentos tiene el tiempo justo. Si que sí.

  • -Lo que quiero decir -prosigue en voz baja; se rasca el lóbulo de la oreja; un lóbulo bien formado- es que una persona, desee lo que desee, llegue hasta donde llegue, jamás puede dejar de ser ella misma. Sólo eso. (48).
  • -El corazón de las personas es como un pozo muy profundo. Nadie sabe lo que hay en el fondo. Sólo podremos imaginárnoslo mirando la forma de las cosas que, de vez en cuando suben a la superficie. (74).
  • -O sea, que puesto que las palabras son como electrodos que conectan con la mente, si a través de ellas envías el mismo estímulo una y otra vez, se producirá sin falta una reacción. (192-193).
  • -El futuro no lo conozco -me dijo el hombre de hielo con semblante inexpresivo. Y sacudió la cabeza despacio-. El futuro no me interesa en lo más mínimo. A decir verdad, en mí no cabe el concepto de futuro. Porque en el hielo no existe futuro. Sólo contiene el pasado, y lo contiene cerrado de una manera hermética. Dentro de él existe la totalidad de las cosas, nítidamente selladas como si estuvieran vivas. El hielo es capaz de conservar muchas cosas de esta forma. De manera limpia y clara. Ésta es la función del hielo, su esencia. (282).
  • Lo que me hacía sufrir no era el aburrimiento. Lo que yo no podía soportar erra la reiteración. No sé por qué, pero empecé a verme a mi misma como una sombra repetida en esa reiteración. (286).
  • Estoy consciente. Pero no puedo mover ni un dedo. Es una sensación terriblemente extraña. Me doy cuenta de que, minuto a minuto, me voy convirtiendo en pasado. No hay futuro en mí. Sólo un pasado que se va acumulando. Y entonces, de repente, todos me están contemplando, ellos están mirando el pasado. (288).
  • -Como usted sabrá, el agua siempre recorre la distancia más corta al desplazarse. Sin embargo, en algunos casos, la distancia más corta es producto del agua. Los pensamientos humanos funcionan igual. (401).

Murakami, Haruki. (2011). Barcelona: Tusquets Editores.

6. José Luís Peixoto. Uma casa na escuridão ::: Estuve unos días en Portugal, presentado una ponencia que me habían aceptado en un evento. Antes de salir quise comprar una novela para leer. En el aeropuerto de Lisboa (antes de conectar con Madrid para volar a Bogotá), compré esta novela. Fue un bonito encuentro. La potencia de la narrativa de Peixoto no me deja de sorprender. Aunque la historia es una tanto melancólica (leí todo este año este libro) y en algunos momentos un tanto mórbida, atrapa y deja pensando, deja pensando. Força.

  • Mas depois, o tempo. Sempre o tempo como uma brisa. Uma aragem suave, mas definitiva, a empurrar-me os sentimentos, a deixá-los lá ao fundo e a mostrar-me na distância que eram pequenos, muito pequenos e sem valor. (18).
  • Dentro de cada uma das palavras, existiam mil palavras, e também cada uma dessas mil palavras tinha dentro de si mil palavras. E mesmo essas palavras que existiam dentro de outras palavras eram enormes, porque também elas tinham dentro de si mil palavras que tinham dentro de si mil palavras. (28).
  • O ciúme é o ódio e o medo. (31).
  • O tempo e o espaço são onde a distância. E um minuto pode ser um metro ou mil metros, e um metro pode ser um segundo, horas ou quilómetros. Quando a distância está desregulada, o tempo e o espaço transfiguram-se um no outro. O tempo, o espaço, a distância, são as pessoas dentro do tempo, do espaço e da distância. (35).
  • Disse trago dentro do meu coração, como num cofre que não se pode fechar do cheio, todos os lugares onde estive, todos os portos a que cheguei, todas as paisagens que vi através das janelas. (47).
  • Eu era um homem a descer a rua. Na cidade, um homem a descer a rua é ninguém. Na cidade, há muitos homens e muitas ruas, como há muitos livros nas livrarias. Muitos livros de capa branca, muitas vidas entre duas capas brancas, com un título e como o nome do autor. Muitos homens que são ninguém quando, calados, descem na rua da cidade. Muitos livros que não são nada quando estão fechados numa montra. Eu era um homen a descer uma rua. O meu romance era um livro numa montra. (96).
  • Ser feliz por momentos é algo que não se deve ter vergonha. Momentos que o fim torna ridículos. A felicidade, como o amor, é um sentimento ridículo. Mas a felicidade, como o amor, só é ridícula quando vista de fora. A felicidade, como o amor, só é ridícula antes ou depois de si própria. A felicidade são momentos que, no seu presente fugaz, são mais fortes do que todas as sombras, todos os lugares frios, todos os arrependimentos. Ser feliz em palavras que, durante essa respiração breve, mudam de sentido. (101).
  • O medo como un crepúsculo de nuvens. O medo incrível e impossível. O medo entre muros de medo. O medo é un segredo que só o silêncio de un rostro conhece. O medo entre muros de medo. Mulheres e homens, todos sozinhos, suspensos e imóveis num segredo único: o medo muito perto do terror. (118).

Peixoto, José Luís. (2011). Uma casa na Escuridão. Lisboa: Quetzal Editores.

7. Ray Loriga. El hombre de inventó Manhattan ::: Había querido leer algo de Ray Loriga desde que lo leí como epígrafe. No me había encontrado con nada de él, hasta que por hacerle un favor a una amiga (de buscar un libro en una librería de Bogotá (¡Gracias Beatríz!)), me encontré con este libro de Loriga. (Junto con ese, encontré uno de Jared Diamond, El tercer chimpacé, que me hizo entrar en una lectura frenética de los libros de Diamond traducidos al español, a saber: El tercer chimpancé; Por qué es divertido el sexo (que fue el primero de Diamond que leí, hace años); Armas, gérmenes y acero; El mundo hasta ayer. Sólo me falta Colapso, que ya compré pero que leeré luego). Y la verdad es que conecté bien con Loriga. Esta historia, un poco extraña y construida por pequeñas historias todas relacionadas entre sí, como para entrar en una historia, me lleva a pensar que muchas cosas solo suceden porque uno las piensa y porque, al final, se crean con uno. Y sí, conecté.

Loriga, Ray. (2009). El hombre que inventó Manhattan. Barcelona: El Aleph Editores.

8. Juan Esteban Constaín. El hombre de no fue Jueves ::: Desde hace un poco más de dos años, suelo vagabundear en librerías, mirando por ahí que es lo que me interesa. Compro libros sí, pero a un ritmo tal, que no me permite leer todo lo que compro. En la última Fiesta del Libro (andaba por Medellín visitando la exposición de William Kentrigde que estaba en el Museo de Arte Moderno) me encontré con esta novela de Constaín. Igual como muchas otras veces, he tenido referencia de los autores de oídas, y con Constaín fue así. Por ahí había escuchado algo que había escrito un libro sobre futbol, que era todo un erudito. Pero lo que más me atrajo de esta novela, fue su título. Compré la novela y la terminé leyendo casi de una sola sentada. Es una novela que cuenta una historia de verdad, pero como es escrita como novela, uno piensa que no es cierto. Pero con todo lo que dice, no hay nada mejor que creer que es cierto, y pues, todas las historias que suceden en las novelas estás sacadas de la vida real, que es verdadera. Y creo que esto es lo más interesante de esta novela, ese salto entre la ficción y la realidad y de la realidad y la ficción; y igual, una novela es ficción pero también es muy real. El asunto es que, como lo escribe Constain, después que le pasó lo que le pasó, pues no tuvo más que hacer que correr a escribir una novela. Y el resultado es, una excelente novela, que habla de intrigas, y de intrigas duras, como esas que suelen suceder en el lugar más intrigante de este planeta: el Vaticano. No puedo dejar de pensar que mucho de lo que se llama religión (y más que eso lo que se llama iglesia), están hechas por y para humanos que solo buscan resultados. No sé cual es la carrera, pero entre más, pues como que queremos más. Estar en la historia no más. Pero bueno, para eso también tenemos las novelas. Lo cierto es, que este libro es un RECOMENDADO. Al cien.

  • Por eso escribió en sus memorias Casanova, recordando el viejo refrán de santo Tomás: Cuidado con aquel que no ha leído más que un libro. (17).
  • No me dijo sus apellidos, así que supuse que esos eran también seudónimos; pero no me importó, todos los nombres lo son. (40).
  • …, porque nada revela mejor la condición humana que el ridículo. (55).
  • El precio es caro porque la verdad, aunque sea falsa, cuesta mucho. (83).
  • Todos los nombres son un seudónimo, un heterónimo. (87).
  • Las ascuas de la discordia no se apagan nunca, siempre hay manos y ojos y rumores dispuestos a atizarlas otra vez. (94).
  • “¿Quién va a resolver ahora nuestros misterios?”, se preguntaba mirando a todos lados, mientras los manifestantes exigían con las manos arriba el regreso de su héroe. (103).
  • … y la vida fue otra vez como había sido antes: un verdadera farsa. A veces es mejor creer solo en la ficción. (148).
  • …, pues a veces es mejor no preguntar porque alguien responder… (153).
  • La ficción es mejor que la realidad, mucho mejor, porque dice la verdad. (181).

Constaín, Juan Esteban. (2014). El hombre que no fue Jueves. Bogotá: Penguin Random House Grupo Editorial.

9. Georges Perec. Lo infraordinario ::: Nada que decir, nada que escribir. Es Perec. Cuando vuelva a París, buscaré la calle Vilin y haré mi propio recorrido. Eso.

Perec, Georges. (2008). Lo infraordinario. Madrid: Impedimenta.

***

Ya. Eso era todo. Espero que esta vez no tome tanto tiempo escribir estas microreseñas, que terminan siendo sólo un recordatorio.

Vemos.

 

Presentando

W.A.L.R. (2014). Vinilo y acrílico sobre MDF. 76 x 124 cms.

W.A.L.R. (2014). Vinilo y acrílico sobre MDF. 76 x 124 cms.

Otra pintura más de la serie de retratos. Otra pintura más que se suma a la suma de pinturas. Ya van cinco pinturas de retratos. Vamos a ver cuando más pinto (tengo unas 3 en espera).

Si quieren un retrato, solo hay que ponerse en contacto conmigo (info@oscarayala.com). (El pago por pintura se hace siguiendo una de las más antiguas formas de transacción comercial: el trueque).

Lengua de fuego

Podrían ustedes ver en ellos, si gustan, los restos de una correspondencia recientemente destruida. Por fuego o por lo que en una figura hace las veces de él: es más seguro para no dejar nada fuera del alcance de la que me place llamar lengua de fuego, ni siquiera la ceniza si es que hay ceniza.  Jacques Derrida. La tarjeta postal, de Sócrates a Freud y más allá

Leo esto, lo transcribo y pienso en las palabras, en las cartas, textos y grabados que también he pasado por una “lengua de fuego”. De hecho ayer, mientras revisaba una parte de un proyecto de escritura (revisaba una carta escrita en forma de carta electrónica), al releer, lo único que pude “salvar”, fueron los apartes en los que la vinculación se diluye y las palabras se vuelven comunes y regulares. Lo otro, lo censurado, lo censurable, fue a parar a esa “lengua de fuego”. Puesto que, el destino, si eso “realmente” existe, de algunas palabras, es siempre y será desaparecer de lo que se ha dicho.

Una cuenta de 10 (disco eterno)

Hace unos días un amigo (si Miguel, sos vos) me retó a que hiciera una lista con 10 álbumes, “basada en aquellos que más he disfrutado y más han influido en la definición de mi gusto musical”. Acepté el reto, y estuve pensando unos días, recopilando esos álbumes que podrían integrar ese listado. Ahora, con la lista en mis recuerdos, presento esos discos (un disco eterno) que estuvieron conmigo en un momento específico  y que serán parte de eso que siempre digo que soy. La lista es así:

  1. Nirvana. (1993). In Utero[Fue unos de los primeros álbumes que me compré (los anteriores son, consiente-mente censurados). Llevaba unos años de haber entrado en la sonoridad del rock, puesta de manifiesto a través de la Radioactiva y su antigua y ya cerrada frecuencia de la ciudad de Bucaramanga (puede sonar un poco anacrónico y tal, pero como ahora pasa con Mtv, en esos años Radioactiva era “una buena emisora”); cuando conocí a Nirvana y de una se convirtió en uno de mis grupos favoritos. In Utero marcó un punto importante de lo que pensaba durante el final del colegio. Sonidos un poco oscuros, profundos (pero no tan oscuros como el sonido del Incesticideque aún me llevan a pensar que es uno de los mejores álbumes de Nirvana. (En mi colección de vinilos están también Bleach, Nevermind Incesticide)].
  2. Caifanes. (1992). El Silencio[Caifanes, siempre. Es uno de esos grupos que marcaron a un buen número de personas (yo incluido). Es algo que se comparte, que está en el ambiente. Lo que más me ha llamado la atención de Caifanes, es la complejidad de las metáforas que presentan en sus letras. Escuchaba y pensaba en lo eterno con cada uno de estas canciones. Hace poco recordaba con insistencia una de las canciones de este álbum: Piedra. Así era el nivel, así, trascendental, como suele ponerse uno durante unos años de nuestra cuenta de años, y Caifanes ayudaba a entrar en esa sintonía].
  3. Smashing Pumpkins. (1993). Siamese Dream[Conocí a los Smashing Pumpkins por intermedio de una prima (Gracias Yenny). Recuerdo estar haciendo la copia de ese álbum a un casete, siguiendo esa particular manera tradicional de intercambio musical que se frecuentaba por esos días, para poder tenerlo. (Mi prima ya compraba álbumes en CD y tenía su propio equipo musical, cosa que yo carecía en ese momento). Hay muchas canciones que me gustan de este álbum y también pienso que es uno de los mejores que ha hecho los Smashing. Lo más bonito de todo, es que los pude ver cuando tocaron en Bogotá, y junto con mi prima disfrutamos  y recordamos de una parte de nuestra adolescencia. Buena sonoridad].
  4. Café Tacvba. (1994). Re[Este es uno de los álbumes que escucho a menudo y no deja de sorprenderme. Tiene canciones super famosas que pondrán siempre en cualquier reunión, como La Ingrata. Café Tacvba tiene unas de las ideas con las que uno siempre trabaja: la repetición. Este álbum y el Reves / Yo soy lo trabajan seriamente. De hecho, es algo que les preguntan mucho en las entrevistas. (“La vida siempre vuelve a su forma circular”). Los ví en su concierto en Bogotá de la gira 20 años, 20 ciudades. Concierto apoteósico ese. Café Tacvba también es uno de bandas que me acompañado harto rato, y lo seguirán haciendo, especialmente con este álbum].
  5. Jamiroquai. (1994). The Return Of The Space Cowboy[Saltos de sonoridades y genéricos asociados a las búsquedas elocuentes del tipo “¿qué es eso que suena?”. Así fue que llegué a Jamiroquai. (Igual me pasó y me pasa con casi todo lo que escucho ahora). De ahí solo fue seguir viajando, con los sonidos, con las armonías, con todo y con bailar tanto hasta terminar diciendo: “Me encanta Jamiroquai” (y que los demás presentes lo utilicen para hacer bromas después (afortunadamente no fui yo el que dijo eso)). Jamiroquai es una banda para viajar sin movimiento. Insuperable en las fiestas].
  6. Primus. (1993). Pork Soda[No puedo dejar de decir que es uno de mis mejores encuentros sonoros. Llegué a él por intermedio de un amigo de la escuela de artes en la que estudiaba (Gracias Max). Es un tanto la sonoridad que más me atrae en la música que escucho. Y ésta álbum es uno de los que más que gusta de Primus. Sonoridad construida por el bajo (“potente bajo de Les Claypool” como lo dice Wikipedia) que hace un ambiente muy extremo y extraño de no deja de seducirme].
  7. Portishead. (1994). Dummy[No puedo escuchar este álbum sin entrar en una especie de trance musical que me lleva a exclamar: ¡ay! Estuve muy interesado en escuchar lo que en su momento se denominó trip hop. Esta banda, es uno de los exponentes más reconocidos del trip hop. No han producido muchos álbumes, pero los tres que tienen, son extremadamente facinantiformes. Soñaré (y sueño aún) con poder verlos en vivo, y disfrutarlos como en ese concierto famoso que hicieron en el teatro Roseland en Nueva York. En algún momento estuve muy entretenido con los videos que producian los Portishead, especialmente su Road TripDespués que lo ví quise hacer uno parecido. (Aún lo quiero hacer). Y eso es lo que pienso del sonido de Portishead: que es muy urbano, que es muy (bueno, lo que uno ha visto de) Reino Unido, muy Londres (Por eso ahora quiero ir a Londres (¿podré?))].
  8. Morcheeba. (2000). Fragments Of Freedom. [Cuando escuché a Morcheeba ya compraba CDs y tenía un CD player. Recuerdo ir a la tienda de discos, buscar este álbum y sentarme a escucharlo. Fue más que todo una sorpresa, pues no había escuchado nada de ellos antes. Sólo tenía referencias que decían que era una buena banda. Pero, desde ese momento que los escuché, me dejaron atados a su música (y que he seguido coleccionando, aún después que saliera del grupo la maravillosa voz de Skye Edwards). De este álbum me gusta mucho la canción Shallow End. Moorcheeba es música para disfrutar].
  9. Interpol. (2004). Antics. [La primera vez que escuché a Interpol fue por pura casualidad. Estaba acompañando unos cursos de artes, y mientras dibujaba, mi compañera de trabajo puso este álbum para acompañar nuestro dibujar. Fue amor a primer sonido (igual me pasó con Silversuns Pickups, otra de mis banda preferidas). No dejo de escuchar a los Interpol (algunas veces hago maratones que duran días) y casi lloro de la emoción en su concierto en Bogotá. Su sonido, tan directo, no deja de emocionarme por la urbanidad que contiene. Y si con Portishead quiero conocer Londres, con Interpol quiero conocer NY. Así es el poder musical].
  10. Metric. (2003). Old World Underground, Where Are You Now? [Conocí a Metric gracias a Jaime (Saludos Jaime). Estuvo dentro un intercambio musical que hicimos una vez (intercambio del que yo salí ganando, pues él no se llevó casi nada de lo que yo tenía en ese entonces), y cuando pude escucharlo, ya no pude dejar de escucharlo. Con Metric (¡Metric for the soul!) también suelo hacer maratones que duran días, y que me acompañan cuando voy de viaje largo (así, perderme por la ventana del autobús mientras observo pasar la geografía). Este es para mí, uno de los mejores álbumes de Metric. Música poderosa, letras poderosas. Así es Metric. (Actuan como Metric en la película Clean de Oliver Assayas)].

Bonus 1: Rage Against The Machine. (1992). Rage Against The Machine. 

Bonus 2: Björk. (1997) Homogenic

Bonus 3: Incubus. (1997). S.C.I.E.N.C.E.

[Casi todos estos álbumes (y como casi todo) los escuché años después de su lanzamiento (con excepción de algunos, que el tiempo entre el lanzamiento y su escucha fue menos de un año). Pero así y todo, puedo decir (y redescubrir) que mi sonoridad musical está anclada en la década de 1990].

Eso, así es. Una lista. Música. Me pondré mis audífonos y disfrutaré mientras camino.

Haciendo pruebas como si fuera un proyecto

Desde hace unas semanas estoy participando en un proyecto de dibujo, iniciativa de Juliana Escobar y de Laura Muñoz. (La Pizarrita). Pensando en materiales para hacer los dibujos de este proyecto, compré de nuevo tinta china y rescaté las plumas que hice ya hace muchos años, con plumas de pisco. Hice un dibujo y escribí una hoja con una misma frase: haciendo pruebas como si fuera un proyecto. Un dibujo: una prueba de un proyecto. Así es. Escribir y dibujar. Recordé que escribir y dibujar con tinta china está muy bien. Recordé que me gusta. Así que, por unas semanas, haré dibujos así:

Haciendo pruebas como si fuera un proyecto

Plumas + tinta